Pasar a un flujo de trabajo digital no significa renunciar a su experiencia. En la práctica, se trata de entender cómo afecta este método a su taller, qué hábitos conservará y cómo integrarlo sin alterarlo todo.

El objetivo de un encaje de prueba no cambia: validar la forma del encaje, la suspensión y la alineación antes de pasar al encaje definitivo. La verdadera diferencia entre ambos métodos está en el taller ortopédico, en el comportamiento del material y en la transición al laminado de fibra de carbono.


Ambos materiales reaccionan al calor de la misma manera. Si es necesario un ajuste durante la prueba clínica, el PETG se modifica fácilmente con una pistola de aire caliente, exactamente igual que los termoplásticos estándar.

Con el yeso, la precisión depende de la habilidad manual: cada paso introduce un margen de interpretación. En el flujo digital, un buen escaneo proporciona una base precisa. Si necesita fabricar un nuevo encaje después de una prueba, nunca vuelve a partir de un positivo en bruto. El software le ofrece tres opciones claras:

Aquí es donde el flujo digital marca realmente la diferencia. Con el proceso Vtransfer, usted escanea el encaje de prueba validado directamente sobre su placa de transferencia. El sistema captura el volumen interno exacto y la alineación dinámica, y después genera un modelo positivo en PETG y una guía de alineación para reproducir la alineación con total exactitud durante el laminado. Sin yeso húmedo, sin tiempo de horno, sin positivo de yeso que romper, y el paciente conserva su encaje de prueba durante toda la fabricación de la prótesis definitiva.

La impresión 3D aporta beneficios medibles en tiempo de fabricación y regularidad, y agiliza la transición al encaje definitivo. Hoy, la mayoría de los técnicos ortopédicos que adoptan este método acaban convirtiéndolo en su flujo de fabricación diario estándar.